el ritmo de la lengua trazó el canto
del hilo zurcidor de amor y llanto
sacando de las sílabas campana.
Se fragua, desde entonces, cada ruido
como un murmullo breve y cadencioso
de acento y pronunciar se vuelve hermoso,
descubre los latidos del sonido.
Los corazones llaman y responde
cada silencio y llora y no se calla
nunca la vida; la pasión estalla…
La voz ya no se muere ni se esconde.
La voz del mundo no es analfabeta.
Mañana. Letra. Noche. Voz. Poeta.
Glauco
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