desbórdase la miel-melancolía.
No sé, pero el brebaje que surgía
le daba a nuestros pies huellas iguales.
Andamos siendo miles de animales,
depende qué animal requiera el día:
podemos ser un oso en agonía
o un colibrí aleteando sus finales.
Perdimos dos segundos contemplando
la miel y melancólicos volvimos
a ser todo el bestiario siendo mimos
de un viento al que nos vamos abrazando.
En ese sitio el corazón se llena
del bien de los nogales y la pena.
Glauco
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