Presentación

Presentación

jueves, 5 de julio de 2018

La función

… sentí de repente tu mirada,
se perdía en la luz de la pantalla
como se pierde el sol de mañana
en los ojos ciegos de la nada,
se encontraba en la atmósfera negra
como se halla en la noche la sombra.

No sé si vi en tus ojos mis sueños
o fueron veraces los destellos
salidos de los más altos cielos.
Palpitó la tierra en mis adentros
volviendo algo intangible mi cuerpo,
oculto entre la pena y el respeto.

Jamás te había tenido tan cerca,
tan peligrosa como una flecha.
Tu ser en el pecho se me adentra
como se mete el hombre en la selva:
provocativo, incauto; de fiesta
se viste mi alma cuando tú llegas.

Sentí de repente que me viste,
tus ojos se reían de mis chistes,
el sonido cubría lo que existe
con un aura que lleva a que brillen
nuestros cuerpos buenos que se siguen
en la simple oscuridad del cine.


Talio




miércoles, 4 de julio de 2018

Jacob e Israel

Cuando andaba Jacob en el desierto,
después de haber usado las lentejas
con desdén a las tradiciones viejas,
un rayo se asomó del cielo abierto.

¿Quién sabe cuántos hombres habrán visto
el rayo descender hasta el desierto?
No vieron y aún así lo dan por cierto;
Jacob peleó con dios y se fue invicto.

El dios falso con el que forcejea
le dio un nuevo sentido al pueblo Hebreo,
uno como el del pueblo Macabeo.

El ángel en el cielo aletea
mientras cantaba la gran victoria aquel
que desde ese día llamamos Israel.



Talio




martes, 3 de julio de 2018

El tocarte y escribirte

Mi boca está callada porque tú me lo pides,
no pronunciará nada de lo que te enloquece,
sólo pasará airada mientras tú la persigues
con tu tenue mirada. Vista y boca florecen.

Mi boca ya no te habla de amor y desenfreno,
pronuncia lo que salva, nos cubre al descubierto,
hace a la blanca tabla objeto de lo bueno.
Mi amor se pone al alba, en el ocaso es cierto.

Mi boca no te besa desde el último beso,
esa ausencia me pesa en la espalda y el pecho.
Mi espalda se endereza, mi pecho queda ileso,
y pierdo la cabeza y me pierdo del lecho.

Mi boca ya no sabe en dónde están los gritos
que cual cantos de ave te gritan que te quiero;
el ruido ya no cabe en los bosques marchitos;
me estoy poniendo grave al ponerme sincero.

Mi boca sólo canta cuando tú no me oyes,
ante tu ser se espanta, la esclava melodía
se queda en mi garganta y escucho tus reproches
pero mi voz se aguanta para tu sinfonía.

Mi boca te menciona involuntariamente,
en suelos me traiciona, despierta se disfraza
de error, y colisiona siendo explosión potente:
ante tu ser reacciona y al cielo se desplaza.

Al no poder mi boca decirte mis amores,
siendo mi astucia poca y poco mi arrebato,
es mi mano quién toca ese campo de flores
que a diario me provoca a ponerte en lo alto.

Encontré en la escritura una nueva manera
de decirte la pura verdad que me permite
llenarte de dulzura quiera Dios o no quiera.
Nuestra fe está segura. Tocarte es escribirte.


Talio




lunes, 2 de julio de 2018

Ars caelo

I


Nube que pasas por el alto cielo,
debes ser seguramente algo más,
algo mío, algo tuyo, algo de paz,
debes ser todos los deseos de vuelo.

Volar es el anhelo más antiguo
desde Ícaro hasta el Satanás de Milton;
el vuelo se hace real al oír el grito
de un niño de razonamiento tibio.

Las aves de metal surcan la pista
celestial deseada por tanta gente,
realizando el engaño de la mente;

el hombre vuela tras la oculta vista,
vuela por los cielos que ha inventado
para dar al suelo significado.


II

Aquello de mirar el firmamento
es mirar las estrellas y el dibujo
astrológico que interpreta el brujo
para darle a la vida otro sustento.

Mirar el firmamento es encontrarse
con el pensamiento aristotélico
y los postulados de Copérnico.
Mirar el cielo es siempre levantarse.

Entera la creación el cielo abriga:
el río y el barritar del elefante,
el andar de la dama y de su guante,

cubre al oso hormiguero y a las hormiga.
La hormiga encuentra en una sola gota
de lluvia el infinito que de ahí brota.

III

La hormiga se imagina que los hombres
son dioses con camisa y pantalones,
ve en la humedad tremendos nubarrones,
tan grandes como para que te asomes.

Siempre hay imagen en lo que se mira
ya sea mirada de humano o de insecto.
El mirar es tan chueco como recto,
cómo liga que encoge y que se estira.

Lo que vemos del cielo es solo imagen,
no hay en él quien camine y quien se siente,
hay verdad en el cielo que nos miente.

Los que andan en lo alto que se bajen
a mirar muy de cerca la emoción
de saber que todo es imaginación.

IV

Imagen que es ficticia y verdadera,
guarda entre sus manos un gran misterio
que debe ser tomado muy en serio.
La imagen nace adentro o nace afuera.

Afuera está la flor y está el océano:
¿el mar huele a mujer, la flor a dulce?
No sé pero no quiero que se cruce
con el significado el Ser ufano.

Adentro están mis ojos viendo todo
lo que en mi corazón se configura
haciendo en mis ideas una fisura

delimitando de mi vista el modo.
La imagen es el más grande secreto,
es todo, es nada: sujeto y objeto.



Talio