Presentación

Presentación

sábado, 4 de agosto de 2018

El poder

Podrán las lluvias de agosto llover
en todos lados donde hay cielo,
pero no podrán mojar adentro
de la nada, donde no habita el ser.
La lluvia es una y muchas por doquier
y es ninguna cuando se tiene techo.

Podrán las hojas del pirul veraniego
prepararse para padecer la caída
que el otoño, con desasosiego,
le prepara según el ciclo de la vida.
Las hojas mueren y caen al suelo
volviéndose alimento para la semilla.

Podrán los hervores del can mayor
llenar todos los violentos corazones,
secar el riachuelo y secar la flor,
secar las alegrías y los dolores.
El hervor de la canícula es del sol
una joya brillante, don de dones.

Podrán los imposibles ser posibles
con un poco de ayuda de un milagro
asombroso: maravillas inasibles
de un otoño viviendo en el verano.
Lo imposible se vuelve accesible
ante la experiencia de lo humano.

Podrán todos los hombres ser bestiales
en las noches y ser finos en los días.
Sus cambios son reformas magistrales
en la naturaleza de sus vidas.
La fiereza es para los marginales
que de día y de noche sienten alegría.

Podrán las damas no sentir deseo
ante los niños provocadores
que en la desnudez de un nuevo encuentro
se van retransformando en varones.
Las damas aman en el aposento
todo lo que se oculta en las razones.

Podrán los hombres fieles ya no serlo,
buscando en otras casas alimento,
pero se encontrarán con el desprecio
de su debilidad y su silencio.
La fidelidad y el desenfreno
han peleado desde su nacimiento.

Podrán los mares volverse tormentas
y llover sobre el orbe sin mojarlo.
Se moja la gente y el sol calienta,
la seca y la revive, la quiere tanto.
Los mares y tormentas siempre se enfrentan
en un lugar etéreo llamado espacio.

Podrán las sociedades sumergirse en la guerra,
meterse con el hambre y bailar con la muerte
una danza pagana que a la vida se aferra
mientras en ésta misma se propaga la peste.
Las sociedades viven marchitas en la tierra,
abandonadas entre su destino y su suerte.

Podrán todos los seres compartir sus poderes
y poder hacer todo cuanto sus manos pueden.
El poder es la prueba de que existen los seres
y que en esa existencia encuentran sus quehaceres.
Los seres pueden ser lo que ellos quieren
siempre que sepan lo que el poder requiere.



Talio




viernes, 3 de agosto de 2018

Cuando era niño

Feliz el amor del niño:
sin rencor y sin miedo
se desvive en el cariño
como en el paisaje un ciego.

Ama y va amando de a poco
como le dice su mama:
“Ama al cuerdo como loco,
aunque te encierre, pero ama;
ama al monstruo más tosco
y a la que tiende la cama.”

Voltea a veces de reojo
y otras con mirada fija
buscando ver el sonrojo
de la niña que lo elija,
que lo salve del despojo
de ser una baratija,
que lo salve del arrojo
de la furia hacia la hija.

Juega juegos de mujeres
sin importarle las burlas
de aquellos que sólo quieren
vivir con ellas la jungla.

Feliz el amor del hombre
que entre sus sueños de infante
y sus deseos de ser noble,
va por ahí siendo galante.
El hombre-niño es muy pobre
y muy rico a cada instante.



Talio




jueves, 2 de agosto de 2018

A tu cabello

Tumultuosa cabellera
agítate entre mis manos,
dale frescura en verano
a mi pélvica escollera.

Baila tango con la brisa
mientras te guía mi talento
de virtuoso guitarrista,
dejándote sin aliento.

Baña de negro mi vista,
dale zigzag al camino
por donde sigue la pista
hacia tus hombros albinos.

Anúdate en mi camisa,
teje en ella tu figura
de una manera precisa
que parezca una escultura.

Eres telaraña y chorro
de un mundo cruel y salvaje
que invita sin tanto engorro
a vivir libertinaje.

Soga de miles de cerdas,
me amarras a tus sentires
porque siempre me recuerdas
y al hacerlo me revives.

Ondulas sobre mejillas
y agudo escapas al labio,
volando como polillas
silenciando al hombre sabio.

Tiritas con las caricias
a un cuello ensombrecido,
tiritas con las delicias
de labios enmudecidos.

Almohada de muchas hebras
negras donde se deslizan
las tormentas de Ginebra
que tus curvas erizan.

Relámpagos desganados,
sin sonido y sin silencio,
caen sobre mi desojado
rostro preso del recencio.

Desde la bahinia bajan
para que suban las fauces
de los amantes que alhajan
de savia tus fuertes sauces.

Eres la cascada oscura,
eres esa fina manta
para mantener segura
la espalda de la garganta.

Te suben las herramientas
del estro y la seducción,
te ofrecen a la sangrientas
venas del corazón.

En el aliño perenne
se encuentra un leve rastro
del arado de tu peine
que te vuelve el alabastro.

Y así en la vida lo bueno,
lo verdadero y lo bello
pueden convertir en trueno
un rizo de tu cabello.



Talio




miércoles, 1 de agosto de 2018

Aurora

Pasas en los ojos como un fugaz haz
de luz, de música, de color, olor
de flores. Y así pasando sopor por
doquiera iluminas a los demás más.

Llena de rayos pertinaces naces,
fundes en ti los ojos cual crisol, sol,
hinchas el corazón de valor, calor,
y a cada paso tuyo haces haces.

Vas con tu semblante risueño, sueño
de multitudes de sonrisas, risas
coquetas que como las brisas izas.

En las alturas es tu sueño rueño
de toda ilusión que florece y crece
en tu vivir que se estremece y mece.



Talio