Presentación

Presentación

martes, 12 de noviembre de 2019

Mirar moreno

Eres los ojos de mirar moreno
contrastando con tu campo albino
en donde crece mi besar sereno. 

El campo blanco, navidad de niño,
florece y crece en el rubor de mayo:
flor de la primavera del cariño. 

En esos ojos ando y me desmayo
igual que una doncella enamorada
del raudo escalofrío que enciende un rayo. 

Sereno beso, dientes de granada,
que pinta, cual se pintan novedades,
mis sueños en los sueños de tu almohada. 

Tu cuerpo, artista de las tempestades,
lleno de campos, rayos y tus ojos
me arranca y ata aquí en mis soledades. 

Eres la entrada de los labios rojos,
puerta a la eternidad de Adán y Eva.
Eres el campo y todos sus rastrojos. 

La eternidad, jarrón de donde abreva
mi amor, es el mirar de tu ojo bueno,
sirena que me atrae hacia su cueva. 

Cueva de ambiente sexual y sereno,
hazte mi casa y hazte mi universo,
sé para siempre mi mirar moreno.

Glauco

lunes, 11 de noviembre de 2019

Maryam

Sin mancha de pecado concebida,
mujer inexistente, mujer nueva.
La tierra es paraíso de esta Eva
que hace del paraíso nuestra vida. 

Dulzura de mirada es lo que emana
de todas las matrices donde creces;
dulzura nombrada setenta veces
en tinta de palabra musulmana. 

Vida en el sufrimiento sustentada.
Sufre quien debe dar lo que no es suyo.
Sufre quien muere en el divino arrullo. 

Madre que por su hijo es entregada
fluyendo en las aguas del baptisterio,
se entrega y nos revela el gran misterio. 

Glauco

viernes, 8 de noviembre de 2019

Algo de lo que tienes

Tienes el calor que me hace falta:
no tanto pa' que me pierda,
suficiente pa' buscar bajo tu falda
y que el sol rosa me muerda.
Tienes el calor a tus espaldas.

Tienes el cansancio por que muero:
no tanto pa'que me mate,
suficiente pa' agonizar en el suelo
y que el descanso se canse. 
Tienes el cansancio entre tus dedos. 

Tienes la caricia acariciada: 
no tanto pa' ser las manos,
suficiente pa' ser la espalda cansada
y el contacto no sea en vano.
Tienes la caricia adecuada. 

Glauco

jueves, 7 de noviembre de 2019

A la sombra del quinqué

A la sombra del quinqué
se iluminaba la alcoba.
Esa luminosa sombra
testificó que se fue
una noche mi mujer.
Se fue entre la madrugada,
entre la flama callada.
Se fue y no me dijo adiós,
no me dijo que los dos
ya no habríamos de ser nada.

A la luz de la mañana
me encontré en la soledad.
Me encontré en vacuidad
del sueño que se desgrana,
sueño que el alma no sana. 
Me fui tras de tu recuerdo.
Ahora en memorias me pierdo,
me pierdo en el pensamiento
seductor del sufrimiento
y es todo lo que hacer puedo. 

Glauco