Presentación

Presentación

martes, 8 de octubre de 2024

Raíces al viento

 
Abajo, donde la tierra
se hace llamar el subsuelo,
en las raíces, se encierra
la vida entre terciopelo. 

Las raíces se alimentan
de todo lo que no vemos,
las raíces nos inventan
saberes que no sabemos. 

Las raíces son lazarillo
de la sustancia primera,
van y visten de amarillo
las flores en primavera. 

Abajo, en el corazón,
de la tierra, se aligera
el soplido del ciclón
y exhala la vida entera.

Entre virutas y esporas,
entre el halcón y la abeja,
pasan volando las horas,
la primavera se aleja. 

El árbol siempre se aferra
a ser parte del momento,
y pa’ salir de la tierra
echa raíces al viento. 

Glauco

lunes, 7 de octubre de 2024

No estamos igual de solos

 
Miro al gato y me imagino
que él, de igual forma, me mira,
que sabe que en el camino
siempre hay gente que suspira

por encontrar un motivo,
un baluarte, una verdad.
Creo que él vive y que yo vivo
en la misma soledad. 

Él anda por la baranda,
por la verja y por el techo,
su andar pasa y me demanda
el ajetreo de mi pecho. 

Algo de mí me abandona
por acompañar al gato.
Pasa el tiempo y no perdona
(jamás es eterno un rato). 

El tiempo no es indulgente
y el gato lo sabe bien.
El engaño de mi mente
es creer que lo sé también. 

Yo sé, con pena y sin dolo,
que soy un solo y mendigo,
pero el gato, aunque está solo,
no sabe lo que yo digo. 

Glauco

domingo, 6 de octubre de 2024

Sin saber

 
Sin fuego, sin riqueza, sin vida y sin azar,
las almas se contentan en perseguir a Dios,
es como si el silencio descubriera la voz 
que nos hace rezar

No hay duda de que el hombre está para pasar.
El hombre en esta tierra es un viento precoz.
Por muy precoz que sea a los noventa y dos
no sabe preguntar. 

No hay oro ni relojes que llenen las maletas
llevadas por el tiempo y por las posesiones,
tan sólo hay oraciones. 

Se cansan las mujeres, los hombres, las veletas,
las olas, los incendios, al no saber muy bien
qué responde el amén. 

Glauco

sábado, 5 de octubre de 2024

Lengua de suegra

 
Avanza y se difumina
entre matices de verde.
No se mueve ni camina,
mas en mis ojos se pierde. 

De lo profundo germina
y padece lo delgado,
al glauco mar me conmina,
me mantiene hipnotizado. 

En el surco de su arteria
me imagino a unos enanos. 
Hermosa la Sansevieria,
me toca sin tener manos,

me ve sin tener mirada,
me llama sin tener lengua…
Me contempla enamorada
y su amor por mí no mengua. 

De verdad todo se pierde.
No hay verde que no concuerde
conmigo. Que yo recuerde
me tiene hechizado el verde. 

Glauco