Presentación

Presentación

viernes, 17 de abril de 2020

Ocaso y aurora

Cuando el amanecer se vuelva ocaso
y en el cielo se vea el paisaje eterno,
espero que las rutas del infierno
me vean junto a Virgilio dando pasos. 

Cuando el atardecer se vuelva aurora
y en el cielo se apaguen las estrellas,
espero ser uno con las centellas:
accidente que brilla y no da hora. 

Espero ser buen cliente del barquero
y darle norte y sur al marinero;
espero ser, del cielo, un extranjero. 

Espero que amanezca con la muerte.
Espero que anochezca con la suerte.
Espero por un día que me haga fuerte. 

Glauco

jueves, 16 de abril de 2020

De la muerte no hay regreso

De a poco se me cortan los respiros
y con ellos se cortan los minutos
que separan a vivos y difuntos
y juntan falleceres con delirios. 

Se secan las moradas de los lirios
y en ellas se secan también los juncos,
No tengo en este mundo más asuntos
que los que se esfumaron en suspiros. 

Se siente que el vacío se pone lleno,
se llena la agonía de profecías
que auguran el final de la agonía. 

Se siente el palpitar bajo y sereno
cayendo por las grutas de los huesos.
Me muero y de la muerte no hay regreso.

Glauco

miércoles, 15 de abril de 2020

Sin carta

Si sin haber dejado carta muero
les pido, por favor, que no se mueran
tratando de encontrar amor afuera
y mejor rememoren que los quiero. 

Si muero no le den más vida al fuego,
no dejen que la vida quede ciega.
Si muero no me dejen en la siega
del campo de tristezas y de ruegos. 

Que sigan con su vida los dolientes
y sigan con su muerte los ignaros.
Que sufran y gocen en fuego ardiente

sin lujuria, temor, duelo y reparos. 
Si sin aviso previo entra mi muerte
no dejen que se marchiten sus labios. 

Glauco

martes, 14 de abril de 2020

En el Edén

Te busco a la distancia y apareces
como una bruma etérea y nebulosa
rodeándome. Te busco, niña hermosa,
en un jardín de rosas y cipreses.

Entre sueños y realidad te meces.
Haces de mis anhelos flujo en prosa
y con tu danza inquieta y cadenciosa
valores y virtudes adormeces. 

No sé si los deseos de mi mirada
algún día sean anhelos materiales
y tu jardín se vuelva mi morada.

En el Edén seremos animales
jugando entre el rosal y la alborada.
Te buscaré incesante y a raudales. 

Glauco