la imprenta, la avioneta, el artificio…
un dedo que amerite el sacrificio
de ser labor y con la acción no pueda.
No somos una torre de babel
ni somos puerta de los condenados.
Somos la torre de los pronunciados
misterios inconexos de Emmanuel.
Las máquinas marchitan el ingenio
si se piensa el ingenio como inerte.
La máquina en ingenio se convierte
si es una devoción para el milenio.
Y si pensamos en lo que nos queda:
la inteligencia artificial; la rueda.
Glauco
No hay comentarios:
Publicar un comentario