Presentación

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lunes, 8 de enero de 2018

Canción de amor #7




Todavía respiro el aroma del futuro
al pensar en la mecedora de los sueños.
Aves negras, amarillas, rojas, de oro puro,
volando bajo voluntariamente en ceño.

Todavía miro ranas lloviendo desde lo alto
y ya no tengo mi sombrilla hecha de fauces.
Hace ya bastante tiempo que no siento el salto
de las plagas destructoras que haces y deshaces.

Chocan con el blanco las libélulas perdidas.
Deambulaban en la búsqueda de tu mirada,
sólo que de pronto una inexplicable estampida
de bestias multicolores les mostró la nada.

Baila la medusa una música eterna
y yo bailo con ella en esta vida o en la otra.
Bailamos un vals sin esperanza moderna,
es una esperanza que con muchas vidas choca.




Talio

jueves, 4 de enero de 2018

Canción de amor #6



Quisiera besarte hasta dejarte en huesos,

comerte con mis besos,

vestirte con las huellas de mis manos,

respetarte con mis deseos insanos,

deseos simples y llanos,

agraviándote con mis ojos lesos.



Mirarás desde el fondo de tu tumba,

antes que yo sucumba,

perdiendo la cabeza en la locura

que me ha llevado a esta travesura;

me verás sin cordura.

Pensarás que mi salud se derrumba.



Puede que me asemeje a un hombre enfermo

sin consciencia clara de la realidad.

También puede ser verdad

que no entienden mi pasión diferente:



mientras otros trabajan yo duermo,

cuando duermen yo siento felicidad,

me siento con libertad;

siento que puedo ser toda la gente.



Talio




miércoles, 3 de enero de 2018

Canción de amor #5



Camina por el universo, verso
astral y dile que la amo; amo
su afirmación y su reclamo. Clamo
al infinito ser perverso, verso.

Dile que por ella reencarno. Encarno
la fe en que existen varias vidas: vidas
de vastas experiencias: sentidas idas,
alegres vueltas… amando ando.

Ella me convirtió en inmortal; mortal
mujer; y me dejó ver tanto, tanto
del mundo, de sí, y del favor. Favor
de dejarme abierto el portal: portal
de todas sus vidas. ¡No sé cuánto, cuánto,
pasará para sentir tu amor, amor.



Talio



martes, 2 de enero de 2018

Canción de amor #4



Volaban el cuervo y la paloma
por el cielo rojo arrebolado,
trazando en las nubes una broma
para quien ve el cielo enamorado.

El cuervo lucía sus plumas negras
creando sombra en la sombra de sus alas,
la luz se postraba ante sus reglas
que, aunque oscuras, nunca fueron malas.

La paloma destellaba brillo
tormentoso para el casadero;
fabuloso para algún chiquillo;
y glorioso para el baptisterio.

Volaban la paloma y el cuervo,
muy al ras del desprolijo suelo,
tentando al animal y al hombre nuevo,
al niño que renace y a su abuelo.

La paloma no quería ser la fe,
tampoco la esperanza del mañana.
Quería que el cuervo saciara su sed
con el agua de cualquier montaña.

El cuervo no quería ser el misterio
ni el símbolo del arte arcano.
Quería que en acera o monasterio
el hombre fuera siempre cercano.

Volaban unidas ambas aves
como amigas por el vasto mundo,
indicándote que lo que sabes
sólo entre amigos se vuelve profundo.




Talio