Presentación

Presentación

jueves, 5 de abril de 2018

Caracola viajera

En la playa pisé una caracola,
no era grande, tampoco era pequeña,
no sé si era de Ibiza o de Cerdeña,
sé que la ví llegar en una ola.

Arrivó siendo la primera huella
del nuevo rostro pintado en la duna;
la caracola por las playas tuna
haciendo de la sorpresa la más bella.

Sorprendente caracola, te escondes
en el color de la arena, te alzas
con tu presencia en las plantas descalzas,

te arrepientes por dejar que los hombres
te alejen de tu viaje por la arena,
por el mar, el sol y la playa buena.


Talio



miércoles, 4 de abril de 2018

El alma en la marea

Un viaje en barco atravesando el Nilo
es el principio de una travesía
oculta entre el silencio y el sigilo.

La brisa en la cubierta es alegría
para el único marino en esta nave,
tintinea una canción que el viaje guía.

El dios Amón con su corona grave
excita el aire y excita la brisa,
haciendo que el viaje en el Nilo acabe.

Busca el marino otra ruta de prisa,
y el Tigris a lo lejos se dibuja,
con el sol matutino se divisa.

El viento cual contramaestre empuja
una tripulación de hilada tela
a donde la corriente cual burbuja

estalla, se quebranta y se desvela
por los horrores de los que batallan
en la costa donde la paz cancelan.

Las voces, durante la guerra, callan,
y el barco silencioso mejor se va
donde todos los horrores encallan.

Entre las olas no sabe dónde está,
no sabe si son olas o es Proteo,
no sabe lo que la mar le puede dar.

Los oídos encienden el deseo
ante el sueño de un canto de sirena
que libera el fuego de Prometeo.

Más vale encontrar una marea buena
antes de olvidar por qué se navega,
encontrarnos una vida serena.

El hombre al marinero ya no juega
y se instala en una casa en el monte,
dónde la vista de Glauco no llega.

Ahí se mira mejor el horizonte,
se recuerda el mar antes navegado
para poder navegar el Aqueronte
y volver donde todo ha comenzado.



Talio



martes, 3 de abril de 2018

Ruido y pensamiento

                     I

Gotas de lluvia ausente van a parar
a charcos inexistentes sobre el mar
de asfalto silencioso, sin caminos,
sin el paso cadencioso de los niños.

Sopla el viento en las copas estériles
de los árboles de sombras fértiles
y no sufre ningún corte que suene
en lo alto del horizonte perenne.

Gracias a mis ojos puedo dar cuenta
de la lluvia, del viento y del chubasco
que forma el movimiento y no el sonido.

Al sonido la vista no lo encuentra,
no lo encuentra ni con el envarbasco
que fluye por las venas del oído.

              

                       II


La lluvia calla cuando la marea
viaja y encalla allende está una fea
sirena escondida tras una canción;
cállase nuestra vida y el corazón.

Un silbido se escucha en la memoria
como un nogal que resiste la historia
y se silencia sólo si admite
que su presencia en el otro existe.

Mis ojos escuchan cuando se calla
la tromba y se convierte en aguacero,
lo saben pues no sólo oyen sonido.

La idea y el pensamiento son la causa
de todo lo que escucho, pienso y quiero.
Es posible callar sin que haya ruido.



Talio

lunes, 2 de abril de 2018

El nuevo orden

Las aves lloran al alba,
lloran en silencio y lloran
lágrimas sobre la calma
desecada de las rosas,
lloran un silencio y claman
al cielo una ardiente prosa:
–¡Cielo, que trazan mis alas
en el fondo azul la sombra,
dónde estás, en dónde estabas
cuando murió lo que nombra?

La tierra escucha ese llanto
y se llena de coraje
al ver la flor marchitando
el respiro y el paisaje.
Tiembla desde muy abajo
provocando que un embate
se levante hasta lo alto,
golpeando la estrella que arde
por haber asesinado
a la palabra en la tarde.

El sol clama su inocencia
–¡Yo no le maté, no fui yo,
y comparto su dolencia!
Ha sido otro quién lo mató.
–¿Quién hizo tan vil empresa?
–Su hermano con quien se hermanó,
con quién caminó la cuesta,
con quién sembró y cuidó la flor.
–Cielo, tú qué eres la vista,
¿por qué se murió el amor?

El cielo calma a la tierra
con un sereno vistazo,
y la tierra se está quieta
devolviendo el día soleado,
la flor muerta resucita
y el ave ya está cantando.
–La muerte nada le quita
a quien ama y es nombrado.
La muerte ya no es la grieta,
es el camino y el paso.

La palabra no está muerta,
tampoco el amor ha muerto.
La palabra ahora es nueva,
se cultiva en nuevo huerto.
La muerte es la nueva prueba
de que el amor es tan cierto
como lo es la vida eterna.
El matón estaba ciego,
ahora ve la vida buena,
ahora vive, ahora es cielo.

El cielo arranca la nada
de la experiencia del hombre
arranca al soldado su arma,
arranca el hambre del pobre,
arranca la vista falsa,
arranca el valor al cobre.
El cielo devolvió el alma,
y la devolvió de donde
nada se escucha ni clama.
El cielo es el nuevo hombre.

El hombre no es asesino,
el hombre no es ningún malo,
es causa del sacrificio,
del amoroso regalo.
Dios y el hombre son amigos,
caminando el mismo campo.
La profecía se ha cumplido
y el hombre puede ser santo.
El hombre ahora está bendito,
vivirá siempre en lo alto.




Talio