Presentación

Presentación

jueves, 13 de octubre de 2022

El milagro maternal

 
Dicen que quien cuervos cría
amanece sin mirar,
mas mi madre no sabía
de esta sentencia juglar. 
Como no la conocía
no tuvo miedo de amar
al cuervo con quien comía
y de enseñarlo a volar. 

Los cuervos no sacan nada,
tienen hambre solamente.
No es que busquen la mirada 
de ternura de la gente
para su hambre desquiciada,
buscan un plato indulgente
que les cure la tajada
de su nacimiento hiriente. 

No todo cuervo es malvado
ni sucumbe al irascible
desdén del mundo encontrado. 
Pasa a veces lo increíble
y el cuervo beneficiado
por una madre impasible
es en cisne transformado.
El milagro sí es posible. 

Glauco

miércoles, 12 de octubre de 2022

Los diarios de los muertos

 
¿Qué recordarán los muertos
de aquellos a los que amaron? 
Si cuando ellos se murieron
sus memorias acabaron. 

El árbol muere con ellos
y con ellos muere el sol,
en los vivos su recuerdo
vive en un trago de alcohol. 

Algunos vivos avivan
con lágrimas la memoria,
algunos vivos caminan
los apuntes de la historia. 

Y aunque tantos hombres vivos
tienen móviles recuerdos,
hay más recuerdos perdidos
en los diarios de los muertos. 

Glauco

martes, 11 de octubre de 2022

Sonetillo del consuelo

 
Hazle a mi llanto una casa,
no grande, sí acogedora,
que haga sentir a quien llora
que la pena siempre pasa. 

Hazle a mi llanto un camino,
no largo, si disfrutable,
un camino que me hable
de que acaba el desatino. 

Hazle a mi llanto una fuente
de donde pueda beber
y bañarse en tu querer.

Hazle a mi llanto un latente
cariño que vaya al cielo
y le llene de consuelo. 

Glauco

lunes, 10 de octubre de 2022

De tu lascivia

 
Me he sentado a esperar que tus pestañas
abaniquen en mí sueños y hervores,
pa' que de lado a lado y sin errores
me muestre tu mirada que me extrañas. 

Me he sentado a esperar que la maraña
de tu pelo se convierta en sol y flores
pa' llenarme en tu brillo y tus olores,
mientras mi despiadada hombría te daña. 

Y aquí sigo sentado y esperando
que en el otoño encuentres el verano
y encuentres mis caricias en tu mano. 

Y aunque no sé muy bien cómo ni cuándo,
espero que las hojas del otoño
enciendan el camino del retoño. 

Glauco