Presentación

Presentación

viernes, 8 de marzo de 2024

La voz de la razón

 
La voz de la razón es más de perro
que de razón cuando se sabe cierta. 
Un ánimo salvaje se despierta
pa' corregir y deshacer el yerro. 

La voz de la razón no es más que un cerro
lejano y solitario. No está abierta
la voz de la razón a ser experta,
por eso la razón causa el encierro. 

¡Y qué si hay que saber lo que se sabe:
los ritos, los procesos, las tecnícas,
las éticas, lo cables, las canicas,

los cayos, los rodillos y las aves! 
¡Y qué si no se sabe lo sabido,
si ya nuestro saber es el olvido! 

Glauco

jueves, 7 de marzo de 2024

Sal y pelo

 
Con hilos de sal y pelo
se desbarata la vista
de un anciano que ve al cielo
como buscando una pista

para encontrar lo perdido.
¡Quién sabe si valga más
la pista de lo escondido
o la pista del jamás! 

Sus lágrimas ya se han ido
vestidas de desconsuelo. 
Va despierto, no dormido,
secando la sal y el pelo. 

Algo perdió, ¿qué habrá sido? 
Quizá un amor olvidado
en un recuerdo podrido
que anhela ser recordado. 

Llora el anciano a la vista
de los otros y del cielo.
Llora buscando la pista
detrás de la sal y el pelo. 

Glauco

miércoles, 6 de marzo de 2024

Beso de perro

 
La urraca se acercó a contarme un beso. 
Primero no entendí lo que decía,
después de estar ante ella todo el día
supe entender su cuento y sólo eso. 

Me dijo que había un perro viendo un hueso
igual que miran los enamorados
y sin pensar, sus dientes afilados,
clavó en el hueso realizando el beso. 

También me dijo que el hueso besado
se estremeció al besar, de tal manera
que ya no pudo ser lo que antes era. 

Al verse ya sin hueso, el perro airado
se fue sin más. La urraca sorprendida
me dijo que al besar se va la vida. 

Glauco

martes, 5 de marzo de 2024

A veces

 
A veces te recuerdo y río. 
A veces te recuerdo y lloro. 
¿En qué templo, en qué agujas, en qué río
está el versículo de tinta y oro
que ha de hilvanar el corazón sombrío
que tiene más de roca que de toro? 

A veces te recuerdo y pienso. 
A veces te recuerdo y digo: 
¡Qué sea la Voluntad moldura y lienzo, 
hambriento sol y mínimo castigo,
para el olvido, el duelo y el comienzo
de una vida sin pan y sin amigo!

A veces te recuerdo, y sólo a veces
te olvido por el paso de un momento. 
Ya no hablas, ya no das, ya no envejeces,
ya has ido más allá del vil intento
de deshebrar la vida en doce meses. 
A veces ya no rimo y te recuerdo. 

Glauco