Presentación

Presentación

martes, 21 de enero de 2020

Los recuerdos

Son ese libro que he dejado
abierto y nunca he terminado.
Son el soneto que escribo
para mantenerme vivo.
Son los juguetes que no juego
pero que encienden mi fuego. 

Son las caricias suavecitas
que en soledad me visitan.
Son las nanas de la infancia
cantadas con elegancia.
Son almohadas con saliva
pruebas de una noche viva. 

Son los amigos de antes
hombres buenos y galantes. 
Son las novias de la historia
un pedacito de gloria. 
Son las caricias y besos
temblores de carne y huesos. 

Son las ramas espadas
de niños que salvan damas. 
Son las luces de diciembre
luces que se encienden siempre. 
Son las comidas caseras
nuestras comidas primeras.

Así son nuestros recuerdos,
pedazos de la memoria,
hacedores de la historia.
Son nuestro pasado cierto,
son el presente que vemos
y el futuro que queremos. 

Glauco

lunes, 20 de enero de 2020

Parábola

Un cantante se hizo mago
y su canción se hizo hechizo.
Un andante se hizo vago
y andar se hizo compromiso.

Entre magias y caminos,
convenios y melodías,
andan dos que son el mismo
por estos dispersos días.

El cantar de un hechicero
hace verdad un "te quiero".
Un camino vagabundo
hace de un sendero el mundo.

La magia de un Sol bemol
hace que se llegue al sol. 
El pacto de un caminante
le hace ir siempre hacia adelante. 

Entre hechizos y canciones,
caminos y compromisos,
palpitan los corazones
de dos que son uno mismo. 

Glauco

sábado, 18 de enero de 2020

La sangre

La sangre que brota hace el recuerdo
de la vida que antes se ha vivido.
Sin saber que existe se hace el nido
en el que nazco y también me pierdo.

Es sangre de mis ojos y mis dedos,
es sangre de mi amor y mi tristeza,
es sangre que a la vida me hace presa
y siendo libre sabe que no puedo. 

La sangre que me invade no me deja
ser todo lo que soy que no he sido.
La sangre que se muere y no ha vivido

hasta poder vivir y hacerse vieja. 
La sangre que me invade no atestigua
la herida que mi sueños atestigua. 

Glauco

viernes, 17 de enero de 2020

Adulto

La sombra de mis dedos ya no proyecta nada,
ni perritos ni patos, ni liebres ni pistolas.
Ya le temo a la oscura proyección iluminada
de mis manos de hombre que se asesinan solas. 

Y mis pies ya no vuelan sobre cauces de lava,
ni en heladas estepas, ni en perdidas ciudades.
Temo perder la tierra y mi cuerpo se agrava
impidiendo mi vuelo y mis serenidades. 

Ya no escucho a las aves hablarme de aleteos
oníricos, deseables, para que las persiga. 
Ahora sólo las miro y miro los deseos
de niños inconscientes que del ser se desligan. 

No le lloro a mi madre porque siento su ausencia,
ni le pido caricias, mucho menos juguetes.
Ahora lloro por ella porque tengo consciencia
de que siente desdicha por ver cerca la muerte. 

Miro hacia mi papá y ya no miro al guardián
de este gran laberinto al que me dió a nacer. 
Miro una vieja estatua que de a poco se va
desgastando completa, temiendo fallecer. 

Las luces de mis ojos ya no brillan intensas
al pensar el futuro y mirarlo de frente. 
Se apagan en el antes y sus garras inmensas,
se apagan y se llevan mis ganas de ser gente. 

Mi corazón no late como marcha de imperio,
ejército de plomo, de soldados daneses. 
Late mi corazón. Eso es todo un misterio.
Late y cuenta los años, los días y los meses. 

Yo ya no soy un niño, no quiero estar en vela,
ya no soy soñador, ni una gran vida. 
Ahora quiero una vida que al ir pasando duela
y así, de menos, sienta, la vida en una herida. 

Glauco