me dice mucho y no me dice nada;
me duerme allí en la danza desvelada
que no halla descripción en el teorema
que describe la luz; es un problema
de nuevo orden: cruz imaginada.
El alba está, en mi corazón, pintada
me dice y no me dice, ése es su emblema.
Me llevo ojos y boca, pies y manos
de extraños, conocidos, vivos, muertos.
Me encuentro los ventrículos abiertos
por el paso del tiempo y los humanos,
y pienso: todo es luto y alegría
desde que soy y fui y seré poesía.
Glauco