Presentación

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martes, 17 de noviembre de 2015

Subyacente...

           ¿Se nace con el alma triste o la tristeza se adquiere con los años? ¿O es que son ambas cosas?
            He visto individuos que son realmente ajenos a la tristeza, que en verdad no le conocen, no aquella tristeza de la buena.. de la que duele, la que condena, ajenos a esa tristeza-sinónimo-de-muerte...
            Existen o existimos otros en los que ocurre todo lo contrario... En caso de que se dude de que lo que escribimos es reflejo de lo que sentimos... Estoy triste... llevo días en lo mismo...
           ¿Pero de qué o de dónde me nace esta tristeza? ¿Realmente nace? o es una tristeza que siempre permanece, que siempre está aquí a mi lado o a mi espalda y de la que pasan largos lapsos sin que sea patente...
No puedo saber qué o quién le ha detonado en estos días pero aquí está... le llevo en el pecho, en el andar... en estas manos.
            Quizá fue aquél largo pasillo donde nadie caminaba...
O la abandonada calle de  ayer a las dos de la mañana...
Aquella mirada vacía del niño que se acercó y me pidió una moneda...
Quizá sea cierta ausencia...
Quizá una ausencia que me hace patente el recuerdo de otra cintura...
Quizá las aves...
Quizá la lluvia...
Las líneas en el libro que leía hace unos días...
El mundo, la guerra, su muerte... La indiferencia...
Sin llegar al chiste... llevo días sin ver a mis perros.
            Estoy triste y no sólo llevo la tristeza en la mirada o en el cabizbajo rostro...
La tristeza se lleva en la sangre.. en la piel... en lo que escucho.. en la garganta...
La tristeza se lleva en la sonrisa...
Y sólo lo pueden saber otros espíritus tristes que recurren a tan dolorosa máscara...
Quizá porque conozco la tristeza
Intento que los queridos seres le dejen de lado cuando en ellos aparece

           ¿Y qué me queda? Bien se sabe que no hay refugio ni salida...
Tiempo...
No para superarle... Tiempo para que se me escurra hacia el olvido... (o la esperanzada sensación de que le he olvidado) tiempo... no cómo cura.. sino como placebo... Tiempo... en el que solamente le dejaré de lado...

           Tristeza...

           Permanencia...

martes, 27 de octubre de 2015

Aquí no es así...

          Seguramente han escuchado a los Caifanes, una de las bandas más representativas de la música nacional así como del Rock en español, o rock latino; precursores junto con otras pocas bandas de los toquines masivos y del regreso del Rock a las disqueras y a la radio mexicana, y si no los han escuchado pueden considerar seriamente el tirarse de un puente o jactarse con pena de gustar de ritmos de aparatos electrónicos confundidos popularmente con música y a los que se les llama reggaeton (en caso de no haberse entendido esto último fue en sentido peyorativo). La cuestión que me trae este día a escribir estas líneas, tiene que ver con una canción en específico de la mencionada banda. Dicha canción es "Aquí no es así" del último disco de la era de oro de la banda, El Nervio del Volcán, lanzado en el '94.

          En fin a lo que voy, si bien la parte musical es por demás exquisita, lo que me interesa pues es la letra. La interpretación más común (Y desconozco si hay algún lugar en el que se pueda corroborar las palabras de los integrantes de la banda en cuanto al significado) que se da de la mencionada canción es que habla de los años de la conquista, de cómo llegaron los españoles a apoderarse de estas tierras, de sus templos, despreciando las tradiciones de los pueblos prehispánicos, plasmando la diferencias entre una cultura y otra. Bum! nos da cierta identidad a los latinos y en específico a los mexicanos. Dicha interpretación es genial y por demás excelente.

          Pero... (y aquí está el meollo de esta publicación) me gusta pensar en esta canción, a excepción de algunas líneas, como una canción romántica, una canción que puede ser un canto al amor. El lenguaje de la banda en ese último disco se volvió más profundo y alcanzo un fino nivel metafórico, nos permiten pues no pensar en dos culturas separadas por un océano, sino en dos personas distintas cada una pasando por infinidad de experiencias cada quien con su manera de afrontarlas y sacar conocimiento de las mismas. Una de ellas encontrando en la otra el ideal alcanzado, la otra sin saber cómo reaccionar ante la fortuna del haberse encontrado el uno al otro, imposibilitada para entender el destino. Dos universos distintos uno que no tiene miedo, que no duda en la entrega total, que es capaz de apostar sin temor a perder, el otro que no entiende, que jamás ha entendido la fortuna del dejarse querer y peor aún que no conoce la fortuna de querer con la misma intensidad. La primera persona ve a la otra caminando sobre lo mismo, sobre pasiones y libertades jamás sobre el amor. La segunda persona ignorando todo, y pasando por encima de los demás, pero la primera ve en ella un grado de esperanza y entonces le dice:

"Y vienes desde allá donde no sale el Sol donde no hay calor
-Vaya a saber la clase de desventuras que ha vivido-
donde la sangre nunca se sacrifico por un amor
-donde seguramente nadie le ha mostrado el verdadero camino
(entonces toma la mano del otro y la pone en su corazón y le dice...)

-Pero aquí no es así !!! "


          Intenten escuchar la canción desde esta perspectiva y verán que cobra un nuevo significado, no sólo lean estas líneas porque aquí nomás no les dirán nada, acudan a la pieza. Escuchen la canción y piensen en ella o él en sus pasados, en su presente y encuentren en el pensamiento una sonrisa. Y ustedes disculpen si he insultado a sus ídolos o a los dioses mismos del rock en español, pero me gusta pensar en esta canción de ese modo. Es una manera sutil de decir lo que José Alfredo dijera algún día:

"Y te voy a enseñar a querer... Porque tú no has querido en la vida"

           Les dejo el link y déjenme saber qué tan errado o acertado estoy.

          https://www.youtube.com/watch?v=yHSqaDIW_mk

martes, 13 de octubre de 2015

De simples gripes y otras cuestiones...



          Dice Schopenhauer al hacer una analogía para explicar el dolor que éste es como una enfermedad, que sentir dolor es como estar enfermo; al estar sanos no nos percatamos de la salud, es decir que cuando estamos sanos, no nos despertamos al amanecer diciendo "Ay! que sano me siento" contrariamente es cuando estamos enfermos que se nos hace patente nuestro cuerpo en sí y la existencia misma. Hoy estoy enfermo, y es bajo estas condiciones que siempre renace cierta cuestión en cuanto a nosotros como especie.

          ¿En algún momento como especie nos hemos dado cuenta que como tal, somos una especie defectuosa? Los orígenes de la medicina (y como bien saben en cuanto a datos insuficientes uno puede atreverse a inventar algunas barbaridades) se deben de haber gestado a partir de la caza y de los hombres heridos en ella, la medicina entonces surge como un método para aliviar situaciones dadas de manera "anti-natural" (que si me preguntan, nunca he visto un documental de una leona utilizando métodos para curar una herida adquirida al cazar un búfalo africano). Pero qué pasó entonces cuando la medicina quiso no sólo curar las contingencias de la caza y decidió entonces solucionar las deficiencias que como especie teníamos y que aún tenemos. ¿Habríamos llegado a estos años si no hubieses existido la medicina? A lo largo de la historia vemos presentes a médicos, brujos, curanderos, chamanes y demás gente especializada evitar ya sea alguna enfermedad, ya sea la muerte. Y es que desde tiempos inmemoriales, y me remito a Gilgamesh, el temor hacia la muerte ha sido parte de la idiosincracia del hombre. Le tememos a la muerte, nos da pánico, la muerte; ese fantasma que nadie conoce, más que los muertos, pensamos en la muerte y nos aterra la idea de su llegada, su llegada a nosotros, a algún familiar o amigo, a nuestras mascotas. Y una simple enfermedad es de manera inherente un recordatorio de la muerte, aunque no seamos concientes de ello.

          Quizá por este miedo es que recurrimos a la medicina y a los doctores al aparecer un simple resfríado o un dolor de cabeza, y se recurre a ellos cuando las cosas tienen sentido, cuando la vida tiene una meta, ya alcanzada o ya por alcanzar, entonces no queremos que dichas metas o anhelos se vean truncados aunque sea por un simple resfríado o por la terrible muerte. Pero cuando ese sentido mencionado, esas metas o anhelos no existen o se han perdido, no hay poder humano ni medicina creada que pueda contrarrestar el anhelo de la muerte, es por eso que se ven en los hospitales familias llorando por el moribundo hospitalizado que simplemente ya no quiere vivir; personas que encuentran un escape y a los que la medicina entonces les quiere quitar su carta de salida. La medicina entonces y los fines últimos de los hombre van tomados de la mano. Cazadores, jefes de tribú, emperadores, conquistadores, artistas, gobernantes, luchadores sociales (por mencionar ejemplos de gente trascendente) así como simples hombres con sus metas simples pero a fin de cuentas metas, todos recurriendo a la medicina para seguir haciendo lo que sea que les da paz y tranquilidad en el espíritu mientras lo hacen.

          Sin embargo se deja de lado lo que primeramente he comentado, somos una especie defectuosa, ¿cuándo entonces aceptaremos esta realidad? por uno u otro lado han existido momentos en que la naturaleza misma nos quiere quitar del camino (y buenas razones tiene para hacerlo) epidemias, pestes, enfermedades virales y la medicina ha salido al frente para frenar nuestra extinción. En los criaderos de animales, los retoños con deficiencias, son dejados de lado; de igual manera pasaba con Esparta, niños con deficiencias eran arrojados al Monte Taigeto pues no servían para la guerra. ¿Cuándo entonces comenzaremos a demeritar la medicina, no por alargar nuestros períodos de vida de cada individuo, sino por volvernos cada vez una especie deficiente?

          En fin, hoy estoy enfermo, y quizá todas estas perogrulladas, las he dicho simplemente para decir también que no pienso tomarme nada, ya antes lo he hecho, y si el cuerpo encuentra de manera natural, la forma de contrarrestar esta jodida gripe, creo que haré un poquito más fuerte, ya no a la especie, sino al menos a este mortal individuo. Cosa que también me lleva a pensar que si en un futuro por las cuestiones que sean, llegase a adquirir una enfermedad que amenace mi permanencia en este planeta, para ser congruentes con estas absurdas reflexiones, no me sometería a ningún método para contrarrestar nada. Bruno Traven en un texto muy breve tiene una línea por demás exquisita y con la que pienso cerrar esta cuestión, ya sea para mí, ya para la especie misma:

                                    "Qué puede hacer un hombre contra su destino"