Presentación

Presentación

martes, 4 de septiembre de 2018

Romance del hechizado

Detrás de su mandolina
su vientre oculta un tesoro:
el calor de sus canciones
con el que le canta a todo.
Su canto encanta a las aves,
a los peces y a los osos,
encanta con embeleso
sus oídos y sus ojos,
sus pasos y su braceo,
sus rodillas y sus codos;
sus besos que son suspiros
se le escapan amorosos.

Él la mira mientras toca
una canción, un poema
que le sale desde adentro
de la fuente de su pena
también fuente de sus rezos,
esperanzas y tristezas.
La mira como deseando
hablarle de tantos temas:
de ficciones y conjuros,
de jardines y de fieras,
hablarle de lo que siente
cuando está enfrente de ella.

Por fin le habla enmudecido
y ella contenta lo escucha.
–¡Hola, yo siempre te miro!
–¡Hola, yo soy una bruja!
–¿Bruja te dices, acaso?
Tú no me pareces una,
me pareces más un ángel
bailando en una burbuja.
–Bruja soy, bruja me siento,
y en mi boca se conjura
el sortilegio del beso
que te lancé entre la bruma.–

–¿Cómo es eso, me has besado?
¿Me has dado un beso invisible?
–¿Cómo crees que tu mirada
sobre de mí se desvive?
Te he hechizado, ahora lo sabes,
tu simpleza al fin se extingue:
audaz tu siempre me miras
aunque yo nunca te mire.
Sin embargo, sí te miro.
Mi mirada vuela y vive
en tu discurso secreto,
en tu boca fuerte y firme.–

Tras el hechizo él se escapa
a dejar volar sus sueños
por la atmósfera y las nubes
que juntas forman el cielo,
cielo bien delimitado
por el alma y por el cuerpo.
Él pide que ella le cante,
ella le canta un bostezo,
él le pide que se duerma,
ella lo duerme en su lecho,
él se vuelve mandolina
que ella toca con sus dedos.

Centinela del tesoro
es él después de la magia.
Con magia accede a su viento
como quien abre una caja
de obsequio de aniversario.
Dentro de su vientre se alza
el triunfador centinela
pues por fin llegó a su alma,
llegó hasta sus sentimientos,
llegó hasta donde la fragua
funde el canto y el sonido
en una sola navaja.

Navaja que todo talla
en el barbecho del ritmo,
Trabaja todos los días
por sembrar un nuevo himno,
himno que, mágico suena,
suena a mágico silbido
salido de la armonía
del misterio del hechizo.
La muchacha mandolina
y el muchacho enmudecido
han creado una sinfonía,
han inventado el sonido.

Él le dice que la ama,
ella le dice un 'te quiero’,
él le regala una rosa,
ella le regala un bello
rizo de delgado oro,
de los que adornan su cuello,
él le da todo su canto,
ella le ofrece su pecho,
él toca una melodía,
ella le canta en un sueño.
El romance se termina
cuando al fin existe el beso.



Talio




lunes, 3 de septiembre de 2018

Prejuicio

El sol nos da calor mas no calienta,
el agua es vida y también nos ahoga.
El asno vive arreado por la soga
que antes ha arreado la muerte sangrienta.

El hombre malo merece castigo,
no es posible que actúe de esa manera.
Merece que todo el mundo lo quiera,
él que de todo el mundo se hace amigo.

La lucidez escapa en el resquicio
de la razón que abruma el pensamiento
con su engaño que causó detrimento.

La lucidez se pierde en el prejuicio
necio y torpe que no se reconoce
causando que la vida no se goce.



Talio


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domingo, 2 de septiembre de 2018

El rayo de un suspiro

Aliento cercenado por la pena
se oculta tras la boca y tras los dientes
y escapa entre fogonazos ardientes
de verdad de deseo que se cercena.

En verano, en otoño y en invierno
hay ventarrones más que en primavera;
en marzo la abeja produce cera,
en diciembre al zumbar hiela el infierno.

Llorando falta algo, también sonriendo,
falta amor, falta paz, falta la calma,
falta un cuerpo que mantenga presa al alma.

La vida se escapa entre aliento y viento;
escasez y deseo son el zafiro
que truena tras el rayo de un suspiro.



Talio




sábado, 1 de septiembre de 2018

Pigmalión

En la vida una búsqueda se alza.
Comienza con un paso y con la vista:
mira la luz con la planta descalza
(convierte el ojo en pie cual alquimista),
volviendo realidad la vista falsa,
como es real la obra del artista.
Es ver y caminar el mismo acto:
construye la vivencia con el tacto.

El tacto acariciando el aire fresco
pasa el calor al frío y el frío al verano,
volviendo la llovizna algo grotesco,
una espada sosteniendo una mano.
El tacto no me da lo que merezco,
convierte la búsqueda en algo vano.
Así la búsqueda es más complicada
pues más que ver un algo, se ve nada.

¿Qué busca aquel que nada le consuela?
¿Busca acaso poder hacerse eterno?
¿O busca ver nacer alguna escuela
surgida de su propio pensamiento?
No busca que la búsqueda le duela,
mas abraza, al buscar, el sufrimiento.
¿Dónde podré ir a dar con mi consuelo?
Prefiero buscar eso que mi duelo.

Mi duelo interno me viene de fuera
pues lo que busco afuera no lo encuentro.
No hay en el mundo nada que yo quiera
pues este mundo no me aparece perfecto.
Y aunque imperfecto el mundo yo quisiera
vivir en él y en él dejar mi efecto.
Busco en mí el mundo y el mundo me busca,
y verme en él me entusiasma y me asusta.

Labra el poeta el discurso asustado
con una yunta de vainilla y fresa,
con ella convierte en dulce el arado,
endulza el barbecho de su cabeza.
El poeta tiene corazón morado,
se hincha por ser, del sentimiento, presa.
Del púrpura le sale la semilla
que habrá de convertirse en maravilla.

La búsqueda es creación. El creador busca
adentro lo de afuera y viceversa.
Mirando su creación el mundo juzga;
mundo imperfecto: creación a la inversa.
La perfecta creación se muestra brusca
pues labra el sentimiento de sorpresa,
lo manipula y lo convierte en rayo
que deja ciego y tumba del caballo.

La perfecta creación nos enamora,
la búsqueda se merma en la locura
haciendo del ayer eterno ahora.
El amor a lo creado da cordura,
da sueño que se enfría y que se acalora
en el deseo paseante que perdura.
Afrodita concede nueva vida
a la vida en la creación producida.

Producto del creador es lo que expresa,
y lo que expresa del creador se aleja.
La estatua se convierte en su princesa,
dejándola a la vista, de amor, perpleja.
Enamorado de su creación reza
a Dios donde su alma se refleja.
El poeta es el ser más cercano a Dios,
el poeta es el camarlengo del amor.



Talio