Presentación

Presentación

miércoles, 25 de octubre de 2023

Con un espejo en los otros

 
Ando que muero y no muero,
soy como una flama al viento,
Espero la muerte. Espero
poderme morir contento. 

Y como yo andamos todos,
con la muerte tras nosotros,
con el agua hasta las codos,
con un espejo en los otros. 

Ando que vivo y no vivo,
soy como una flor sin huerto. 
Espero la vida. Activo
el botón del hombre muerto. 

Y como yo andamos todos,
con la vida entre nosotros,
con caminos sin recodos,
con un espejo en los otros. 

Glauco

martes, 24 de octubre de 2023

La injusticia capital

 
De los ricos ya estoy harto
porque dicen que comparten,
yo soy pobre y no comparto
que no comparten, reparten. 

Estoy hasta la chingada
de la caridad vacía,
mejor que no nos den nada,
que la nada no se enfría. 

Estoy harto de aspirar
a compartir con el pobre
algo para respirar
por unas piezas de cobre.  

Estoy que me lleva el diablo
n'omás porque no me lleva. 
Mientras de los ricos hablo,
el precio sólo se eleva. 

No hay pistola que arrebate
el poder al poderoso. 
No hay manera de un empate
para el pobre vergonzoso. 

¡Que me digan conformista
ya me tiene hasta la madre! 
Yo no soy economista
y eso no evita que ladre. 

Tenemos que abrir los ojos
y mirar en los profundo:
nos deforman en despojos,
composta para este mundo. 

Parece que mi discurso
es de un loco liberal,
mas es mi único recurso
y no lo pueden comprar. 

Glauco

lunes, 23 de octubre de 2023

La hora

 
Llegó la hora del horror,
la del corazón minado,
llegó al marcharse el amor
lejos de lo iluminado. 

Ya se hizo de noche,
la ira es la lujuria,
el pobre es derroche,
la risa es penuria. 

Ya se oscureció,
el agua es cerveza,
el odio es amor,
el pecho es cabeza. 

Llegó la hora de la muerte,
la del corazón que estalla.
Más nos vale que la suerte
nos ayude en la batalla. 

Llegó la hora de decir
que la hora siempre ha llegado.
Siempre es hora de morir
y el vivir la ha retrasado. 

Glauco

viernes, 20 de octubre de 2023

Ayer que soñé contigo

 

Ayer que soñé contigo

no recuerdo haber sentido

el soplo grueso del frío

ni el cantar de los felinos. 


Soñé que un aroma fino

me embriagaba más que el vino,

soñé que al igual que un niño

del ave cantaba el trino. 


Poniendo el trino en tu oído

hablaste con desatino,

como si algo en el camino

hiciera tu andar taurino. 


En un suspiro de alivio

tu paso se hizo suspiro:

dos suspiros, un cariño;

la paz de un hombre dormido. 


Ayer que soñé contigo

recuerdo sentirme vivo

en el sueño que imagino

y en el verso que te escribo. 


Glauco